Túnez en silla de ruedas-del-desierto-a-Keirouan

Miguel en el desierto con sus muletas

Recorremos Túnez del desierto a la ciudad de Keirouan con silla de ruedas y muletas descubriendo lugares complicados y hermosos gracias a la gente.

Cuando pensamos en realizar este viaje temíamos que tras Argentina podía parecernos un viaje descafeinado. Craso error, nos encontramos con un país interesante y con unos contrastes señalados entre el interior con el desierto del Sáhara como protagonista, y el norte del País, masificado, moderno y “europeizado”, o la Península del Cap Bon con una clara influencia Italiana ya que Sicilia se encuentra a muy pocos kms de distancia. Que decir de su gente, adjetivos como fantástica, amable y acojedora se quedan cortos para definir su relación con nosotros y, concretamente conmigo y con mi discapacidad (un pack inseparable).

Comenzaremos diciendo que la salida la realizamos desde el Aeropuerto de Zaragoza, por la nueva terminal que aún huele a nueva. Sin problemas facturamos y embarcamos en el vuelo de Tunisair con la ayuda de un extraño vehículo adquirido por el Aeropuerto que te eleva hasta la entrada del avión, para llevarse la silla de ruedas a las bodegas con el equipaje (estoy peleando para que la silla de ruedas sea considerada parte de la persona con discapacidad, como lo son las piernas,brazos..etc). El personal del Aeropuerto super amables y el aeropuerto una maravilla, nada que ver con el estres de Barajas o del Prat. La tripulación, tunecina, muy atentos y amables, pude conversar con ellos en inglés (en el insti aprendí francés pero quería practicar mi reciente iniciación en el inglés) sobre la importancia de no descargar la silla de ruedas como si fuera una maleta y me dijeron que no me preocupase que la traerìan a la puerta del avión, esta cuestión me tranqulizó bastante.
Convuna comida tardía por cuenta de Tunisair y un repaso a la guía de Túnez, de Anaya, se pasó el vuelo rapidísimo, no en vano dura menos de dos horas.
¿Por qué en 4 x 4?, en primer lugar me pareció que desierto, arena, dunas… eran obstáculos incompatibles con un autobús o un turismo. En segundo lugar, accedo más fácilmente a un 4×4 que a un autobús. Y en tercer lugar, pensé que era una opción menos masificada y más personalizada que un circuito en bus. No solo no me equivoqué sino que las expectativas fueron muy superiores a las imaginadas.
Hotel elegido para la primera noche: El Mouradi Skanes Beach, de Monastir, llegamos tarde y cansados, el personal muy atento hablan perfectamente francés e inglés. Hotel perfectísimamente adaptado tanto con accesos como una habitación. El acceso al comedor se hace por las cocinas debido a que el ascensor no llega a la entreplanta en la que se encuentra. Insisto es para una noche y no pudimos averiguar más.
El vehículo usado para la primera semana de expedición fué un Toyota Land Cruiser, lo ocupamos 6 personas con el equipaje y la silla de ruedas, Al volante Zamek(escribo como suena,desconozco el árabe, cachisss) y al mando de la expedición nuestro guía Fati, mágnifico profesional y mejor persona se preocupó por mi contínuamente, hasta mucho más allá de su función como guía.
Los ocupantes: José Luis y Pilar, de Barcelona, Iván y Conchi, de Gijón, y Eva y Miguel (yo, por si dudais.. je je) mañicos. Los seis hicimos enseguida buena relación y si no hubiera sido por ellos me habría perdido muchas cosas y muchas sensaciones del viaje.

Con Iván y Conchi la amistad tiene continuidad pués nos hemos visto varias veces después del viaje y estamos planificando la próxima gran aventura para realizarla en Septiembre.

EL ANFITEATRO DE EL DJEM

 

 

En el enlace que he dejado podeis acceder a información y datos de este afiteatro romano declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO siendo uno de los mejor conservados.
Accedemos a él por una rampa larga y pronunciada perfectamente embaldosada, lo que hace que nuestra silla parezca un pastilla de jabón, no asustarse, con ayuda no tiene mayor problema, en mi caso la ayuda vino de José Luis e Iván, pero los tunecinos hacían fila para ayudarme, de verdad, son gente amabilísima.

 

 

Entramos sin problemas y siempre que no queramos hacer trial por las empinadas gradas que dan acceso a las zonas superiores en altura, nos desenvolveremos bien tanto por los pasillos laterales de acceso, osea por donde salían los gladiadores y algún que otro cristiano, como por por el interminable óvalo pudiendo contemplar todo el graderío e imaginándote que eres todo un GLADIATOR presto a romper unos cuantos huesecillos.
En fin, en Italia, por ejemplo, no pude acceder así de bien al Coliseo.
¡Ah! hay que pagar un dinar por filmar y/o hacer fotos, yo no lo pagué y nadie me lo reclamó, pero por si acaso queda dicho.

 

Todo el circuito es en 4×4 por lo que pasamos en la carretera una gran cantidad de tiempo, que nos puede servir para afianzar lazos con nuestros “compis” y para conocer mejor las costumbres y sus
gentes.
Fathi, nuestro guía y el de toda la expedición, formada por cinco 4×4 y 24 personas, nos comentó y pudimos ver, que a lo largo de la carretera te encuentras con puestos de venta de lo más variopinto, resaltando los bidones de gasolina soportando más de 40 grados (ver fotos), esta costumbre se debe a lo lejos que se encuentran unas gasolineras de otras, además de situarse en grandes núcleos de población.
GABES: EL MERCADO DE LA JARA(pinchar el enlace)

Gabes es la puerta al sur de Túnez, aquí la arena del desierto se

une con la arena del Mediterráneo en un mestizaje natural y variopinto.
A través de un porche se accede al Mercado de la Jara (de especias), un recinto cerrado por las propias viviendas y por la Mezquita como protagonista de todo lo que allí sucede.
Accedemos sin problemas con nuestra silla de ruedas sin problemas, nos ofrecen todo tipo de productos, sin agobiar, desde “artefactos mágicos” donde desaparece el líquido hasta la Rosa del Desierto, pero la protagonista es, sin duda la especia, de todas las variedades, desde mostaza a nuez moscada, natural y a graner.
Ves que la gente de allí compra, por lo que no es un mercado para turistas, es auténtico y representativo de su población.

MATMATA Y SUS CASAS TROGLODITAS(enlace)
Bajo las colinas en los inicios del Desierto de Piedra, se encuentran estas casas isotérmicas bereberes (calorcito en invierno y fresquito en verano) absolutamente protegidas e imposibles de ver desde el exterior. Visitad el enlace para más información. Convertidas más en un reclamo turístico que en vivienda real desde las graves inundaciones ocurridas en 1969. La nueva Matmata se encuentra a 15 kms.
Buen acceso hasta el patio interior que se accede por un estrecho túnel, para acceder al interior de las estancias es preferible levantarnos o que nos entren sin silla pués por algunos sitios se estrecha bastante el camino. Por su curiosidad, aunque sólo sea hasta el patio central, merece la pena acceder y pensar que eres cualquier personaje de la Guerra de las Galaxias…. ¡ah! no os había dicho que aquí rodaron alguna entrega de esta “peli”, bueno pués ya os lo digo ahora.

 

Una costumbre Bereber, nos cuenta Fati, es enterrar a los muertos por familias, en terrenos de su propiedad. Esta costumbre continúa todavía hoy.

Los camellos, aunque no son salvajes, deambulan en libertad por el desierto en grupos buscando alimento y agua. A lo largo de la carretera que discurre por el Sahára pueden verse sin bajar del todoterreno.

CAMPAMENTO PANSEA KSAR GUILANE (enlace)

 

En pleno oasis, ya metidos en el Sahara, se encuentra este campamento de alto standing, formado por un conjunto de jaimas (enormes tiendas de campaña) dotadas de baño interno con ducha, cama amplia y aire acondicionado (valeeee,un poco pijo de acuerdo) piscina y charca natural donde bañarse es un placer rodeado por palmeras, arena y algún escorpión poco tímido y observados por alguna cobra agazapada.
Es una buenísima alternativa para pasar una noche en el desierto y fumarse una buena chicha de múltiples sabores con una buena charla con nuestros compis.
Acceso: bueno en la zona de restauración, la zona de jaimas es arena pero nos situarán en una cercana a la zona de restauración y podremos desplazarnos con ayuda con la silla de ruedas.

La alternativa es otro campamento a 20 kms, quizás más auténtico, pero para la gente con silla de ruedas complicado, se duerme en grupos y el baño está en “casadios”,osea en la otra punta.

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Al campamento se accede directamente por la arena así que Zamek, nuestro chófer, se animó a recordar sus tiempos de corredor de rally, fue genial, mirad el video.

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Los pobladores de esta zona son en su mayoría pastores y muchos de ellos, jamás han visitado una ciudad.

DOUZ. LA PUERTA DEL DESIERTO.

Douz, la ciudad desértica rodeada de dunas, un oasis sahariano. Los jueves tiene un mercadillo que tuvimos la suerte de ver, merece la pena pasear por las calles de esta bulliciosa ciudad, no hay aceras y se circula por la calzada sin mayor problema. Se accede a la plaza con porches en la que se instala el mercadillo, hay tiendas bajo los porches a las que se accede bie y donde hay algún escalón la gente de allí te ayuda con una naturalidad digna de mención y ausente en muchos lugares de nuestro pais, te hacen sentir bien, así que podremos difrutar comprando algún pañuelo bereber y adentrarnos en el arte del regateo. Para pernoctar elegimos

el Hotel El Mouradi Douz, un 4 estrellas con vistas al desierto, un lujo a nuestro alcance, perfectamente adaptado en acceso, habitación, piscina y restaurante.
A unos metros, dentro del complejo hotelero hay una zona muy bien ambientada y accesible donde podemos relajarnos con un buen “te moro”, una chicha y una buena charla. Nosotros invitamos a Zamek, nuestro chófer, a compartir una chicha y el te, conversamos mucho, sobretodo del
Ramadan, en el que se encontraban coincidiendo con nuestro viaje.
¿Os imaginais soportar temperaturas de 50 grados sin beber rodeado de viajeros y turistas que no paran de hacerlo?, os aseguro que para un profano es durísimo, digno de un gran respeto.

 

Rodeados de dunas y en pleno desierto, es una tentación a nuestro alcance realizar un recorrido
por el desierto, catar sus dunas con el 4×4 e imaginarte que estás descubriendo un territorio inóspito y hostil, bajo un sol que penetra derritiendo una piel poco acostumbrada con 50 grados secos e intensos.
El recorrido por las dunas (el video esta algo más abajo) se realiza en el 4×4 por lo que no existe impedimento para los viajeros con alguna discapacidad.

Os aseguro que no es sencillo conducir el vehículo y subir por las dunas.
Resulta emocionante, la inmensidad del desierto, el lugar donde existe espacio suficiente para sentirte solo.

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Duna arriba, duna abajo, y unos cuantos kilos de arena después, nos conducen a un magnífico paseo rondando el ocaso, por el desierto en dromedario.
Se accede con ayuda, si no puedes subir al dromedario que está arrodillado, te ayudan, luego es cuestión de sujetarte con las manos cuando se levanta. Primero levanta el culete, así que nos iremos para adelante, luego levanta la parte delantera, por lo que nos estabilizamos.
El trote del bicho es incómodo, como si fuésemos por camino bacheado en tractor, pero te hace sentir durante un rato como Laurence de Arabia.

CHOT EL JERID: EL LAGO SALADO (enlace)

A la velocidad del rayo, la caravana de 4 x4 se dirije por una carretera asfaltada, sobre el desierto, hacia el lago salado Chot el Jerid, el fondo de un mar de calimas rosáceas cuyos cristales crean a veces espejismos: un reverbero fluctuante de aguas invisibles que copan el horizonte y a las que nunca se da alcance. El lago sigue la carretera, o seguramente es al revés, es la carretera quien sigue al lado y lo divide como una cicatriz interminable.
Sin salir de la carretera podemos observar los espejismos, y los restos de agua que, por la evaporación desaparece en un corto espacio de tiempo.

El acceso es algo complicado pero se puede hacer ya que el firme es consistente para la silla de ruedas y los bastones no se hunden, no obstante desde la carretera se disfruta de una panorámica estupenda. Recomiendo ver el vídeo que está algo más abajo

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EL LAGARTO ROJO (LEZARD ROUGE): EL TREN DEL DESIERTO

 

El tren llamado Lezard Rouge (lagarto rojo), antiguamente propiedad del Bey de Túnez, realiza en nuestros días un espectacular recorrido turístico a través del desfiladero de Selja, partiendo de la localidad de Metlaoui. La vía sobre la que discurre se construyó para el transporte de los fosfatos que se extraen en esa zona.

 

 

Las aguas del río que discurre por este desfiladero son de color chocolate debido a los vertidos de residuos, el paisaje es impresionante, árido y hostil.

 

 

 

EL ACCESO:
a veeer, es un tren antiguo, de ahi su encanto, no es u AVE, así que el acceso por nosotros mismos está chungo.
Dicho esto si nos ayudan con un empujoncito o cojiéndonos entre varios, (se lo intentamos poner fácil eeh, que lo hacen con la mejor voluntad) podremos acceder, pero en el interior nos olvidamos de la silla de ruedas que no cabe por los pasillos. El tren es tipo expreso, osea pasillo y compartimentos con asientos, podemos quedarnos en el asiento y disfrutar, no nos perdemos nada ya que el tren hace el recorrido de ida y vuelta, por lo que en un trayecto veremos un lado y a la vuelta el otro. Hay un vagón tipo bús, osea asientos en batería y muy amplio es otra opción. No os perdais este trayecto porque os aseguro que alucinareis con él.
¡Ah! en la Estación hay 4 o 5 escalones para acceder al interior, el grupo o la gente de por allí nos ayudarán.(no os perdais los vídeos, entre gracias y risas, os hareis una idea de esta maravilla)

 

 

 

 

 

 

 

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TOZEUR: EL OAISIS
Tozeur, con miles de palmeras, es el oasis de Túnez por excelencia. Un día en Tozeur y uno se extraña de la calma que contagia la ciudad.
Rodeada por dos mares de sal gigantes, Tozeur cuenta con un palmeral gigantesco donde se puede pasear horas y horas.

El Oasis de Tozeur encierra una riqueza vegetal impresionante y un sistema de canales que aprovecha al máximo un recurso tan escaso como es el agua.
En Calesa se recorre perfectamente, nos ayudarán a subir y a bajar, disfrutad del paseo.
Esta zona esta muy arraigada en sus tradiciones, muy alejada de los grandes núcleos de población, por lo que podemos tener alguna reacción negativa relacionada con nuestra discapacidad.

En mi caso, las calesas no nos querían llevar (pensamos que por miedo o alguna razón similar),el caso es (por lo que pudimos indagar pués los árabes son muy reservados) que vimos discutir a Fati, nuestro guía con las calesas, en algún momento algo hizo que saltaran los resortes de Fati, un hombre religioso y pacífico y se liara a puñetazos con el susodicho “calesero”. Muchas veces me he preguntado que hizo que Fati diera la cara por alguien que probablemente no volverá a ver. Este hecho, y otros hicieron que Fati, además del guía de la expedición se convirtiera en mi hermano y yo en el suyo, para mí conocer a Fati, junto con la amistad con Iván y Conchi, ha sido lo mejor que me ha podido pasar.

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UN PASEO POR LA MEDINA DE TOZEUR

 

Al atardecer, las ciudades tunecinas hierven de actividad, es el Ramadan y a la puesta de sol los musulmanes realizan su ingesta de alimentos y líquidos.
Las calles llanas, sin aceras y rodeadas de gente, coches, motos y bicicletas pero accesibles sin problemas.
Andábamos deambulando por algún lado cuando un amable tunecino se ofreció a cambio de unos dinares a mostrarnos la medina escondida y secreta, nos

 

mostró la madraza, el barrio judío y multitud de calles a las que solo accedes con un profundo conocedor de la ciudad.

 

 

 

 

Para pernoctar elegimos el Hotel El Mouradi Tozeur, un complejo hotelero de 4 estrellas, completamente adaptado en accesos, habitación, piscina y restaurante.

 

 

 

 

No podíamos dejar de asistir a un espectáculo para turistas en el que el folklore tunecino muestra su máxima expresión.
Accesible con silla de ruedas.

Me cojieron como conejillo de indias para demostrar que un escorpión sobre mi cabeza no es peligroso, fué una gran terapia que consiguió lo que médicos y operaciones no han hecho, hacer que saliera corriendo, con la silla claro, pero corriendo y maldiciendo… en fin como un “cobardica”.
Según me contó Zamek, en la foto de abajo, fue cosa de Fati, nuestro guía.

 

 

 

 

 

Ya en la parte más baja de la Cordillera del Atlas se encuentran estos Oasis pletóricos de agua y vegetación con el imponente Sáhara de fondo.
A Chebika podremos acceder al centro de visitantes, una planicie desde la que se tiene una panorámica inolvidable, para acceder a la cascada y los manantiales es necesario subir unas encrespadas cuestas escalar por un estrecho paso y bajar unas interminables escaleras, así que podemos relajarnos tomándonos un jugo de frutas y disfrutando de la panorámica, lo demás ya nos lo contarán, de momento algo os he contado yo. (os aconsejo que pincheis el video)

 

 

 

 

Desde el Centro de Visitantes, podremos contemplar las ruinas de un poblado Bereber abandonado en 1969 por las terribles lluvias que asolaron Túnez.
También la mágnifica montaña del Atlas y, ya lejanos unos manantiales que contrastan con la aridez del terreno.

 

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En Tamegha (Tamerza) podemos acceder hasta la cascada tras un cortísimo recorrido desde los
4×4.
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El recorrido está plagado de pequeños puestos de venta, como no podía ser de otra manera.
El final del camino es una cascada de agua, que por obra de ese milagro que es la naturaleza, brota de la roca.
Muchos son los paleontólogos que acuden a Tamerza en busca de restos que avalen las más diferentes teorías sobre la evolución del género humano y numerosos son los sedimentos de antiguos asentamientos neolíticos que constituyen el mejor de los libros de texto para el estudio de la humanidad y su entorno en tiempos remotos.
En el trayecto os recomendamos deteneros para ver desde la carretera, el antiguo pueblo de Tamerza, abandonado a raíz de unas inundaciones en 1969. Varias casas se mantienen en pie junto con varias mezquitas cuidadas celosamente por los bereber por ser lugares santos (según nos cuenta Fati, nuestro guía), el resto son paredes de adobe apunto de desaparecer.
Un torrente seco por la evaporación, pero acostumbrado a transportar agua desatada procedente de las lluvias de Argelia (a pocos kilómetros de aquí), preside este paraje.

 

LA CIUDAD SAGRADA DE KAIROUAN
La ciudad de Kairouan fue declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en el año 1988, por su rico patrimonio cultural, a saber, es la primera Ciudad Santa del Magreb, por su Gran Mezquita y por la Mezquita de las Tres Puertas.
En esta ciudad podemos visitar una fábrica de alfombras, realizadas de forma artesanal por las mujeres con unos telares que nos transportan a muchos años atrás.

Accedemos por un escalòn que nos ayudarán a superar, en el interior de la fábrica no hay problema para desenvolvernos con la silla de ruedas.

Ya en la medina, nos encontraremos con la Gran Mezquita, la más grande de Africa, es por la tarde y no podemos entrar pués se acaba de realizar la llamada a la oración por parte del muecín.
Accedemos bien a la medina y podremos realizar un recorrido por sus calles sin mayores problemas.

 

Pernoctamos en el Hotel El Mouradi Port el Kantaoui, 4 estrellas, adaptados todos sus accesos con habitación especial, en zona turística de playa.

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Hasta aquí el primer episodio de mi aventura en Túnez. Gracias por acompañarme.

DATOS DE INTERES:
– Eliminación de barreras: en general, los hoteles de 4 estrellas tienen como mínimo, los accesos adaptados, en los que nosotros hemos estado, están adaptados los accesos y alguna habitación.
Los edificios públicos suelen tener accesos, no así los restaurantes y algunos museos.
– Los tunecinos son amables y trataran de ayudarnos y facilitarnos la vida de forma natural.
– No os perdais las dunas del desierto en 4×4 y dromedario, así como el trayecto en el tren Lagarto Rojo.
-Un atardecer en el desierto, por ejemplo en un campamento, Pansea o cualquier otro, toda una experiencia.
Más info sobre mi viaje a Túnez: El Norte de Túnez con silla de ruedas

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