Argentina. De la Patagonia a Iguazú. Capitulo 6

Desde un rato antes de tomar Tierra en Puerto Iguazú, solo se ven kilómetros y kilómetros de selva hasta donde alcanza la vista. Luego desde el helicóptero que tomamos en el lado brasileño del Parque de las Cataratas de Iguazú podemos ver la grandeza de la Naturaleza, el cambio de un apacible río en una bestia indomable y absolutamente desvocada que nos regala una estampa aérea como la que tenemos sobre estas líneas.

Un inciso para realizar una serie de RECOMENDACIONES, importantes a la hora de visitar las cataratas. En primer lugar deciros a l@s siller@s que Iguazú, tanto en Fox de Iguazú, Brasil, como en Puerto Iguazú, Argentina, en lo referente al Parque, está con unos niveles de adaptación y eliminación de barreras arquitectónicas que ronda la perfección, pero bueno ya iremos hablando de ello.
En segundo lugar, casi seguro, gracias a Aerolíneas Argentinas y su filial Austral, con sus retrasos en los vuelos, llegareis a Iguazú justitos de tiempo, si os pasa como a nosotros que llegais al mediodía, os recomiendo que concerteis un taxi en el hotel al que vayais, es un servicio barato y lo teneis toda la tarde a vuestra disposición, al pasar la frontera Brasileño-Argentina, el taxista se encargará de entrar a la oficina de sellos con los pasaportes de todos. El precio de noviembre de 2007 contratando 3 taxis fue de 25 dólares USA/taxi.
El taxi te recoje en el Hotel de contratación, sella los pasaportes, te lleva a la estación de helicópteros para hacer el impresionante recorrido aéreo sobre las cataratas, posteriormente te entra al Parque brasileño, y cuando te cansas te espera a la salida, te lleva por un recorrido donde puedes hacer alguna compra, si quieres, luego, si estais en Puerto Iguazú, Argentina, te hace un pequeño city tour por las tres fronteras y por Puerto Iguazú que, por otra parte no tiene nada en especial salvo “las 3 fronteras” de las que hablaremos luego.
Al día siguiente lo pasais completo en el lado argentino que tiene muchísimo más que ver, no en vano más de 2/3 de las cataratas están en Argentina.
En tercer lugar: Atención siller@s y gente con muletas, No os aconsejo el Hotel Esturión de Puerto Iguazú, es precioso, en medio de la selva peeeeeeeeero, tiene un buen puñado de escaleras para acceder a recepción desde el exterior, otro puñadito para bajar a ascensores y…. eso sí, si lograis superar todo esto, tendreis una habitación con vistas a la selva, más grande que muchos apartamentos y con un baño que te puedes perder dentro yyyyyyyyyy pefectamente adaptado, siiiiii, adaptado siiiiiiiiiiiii, pero no olvideis que os he dicho que hay más escaleras que para subir a la Torre Eiffel (bueno.. me he pasado, pero muchas muchas). Dicho esto dejaré el enlace del Hotel Esturión más adelante porque es chulísimo, de hecho pudieron cambiarme a otro adaptado y me negué porque quería estar con el resto del grupo, que me compensaba infinitamente más.
Comencemos el relato:
Con el tiempo justito para dejar el equipaje en el hotel marchamos en el taxi o remis (vehículo particular con chófer) que hemos contratado y marchamos para Fox do Iguazú (brasil).

Por 70 dólares USA por persona (en 2007) realizamos un vuelo de 10 minutos con la empresa HELISUL, que tiene la exclusiva y que, puede parecer poco, pero arriba, con la

inmensidad de la selva, el Río Iguazú y la grieta brutal que suponen las Cataratas lo vives de tal manera que el tiempo se hace suficiente y te llevas la inolvidable vista de las cataratas desde el aire, apreciando el lado brasileño y el lado argentino donde mayoritariamente se encuentran las diferentes catarata que conforman El Salto de Iguazú.
Conforme no acercamos a las cataratas el ruido del helicóptero deja paso a un murmullo que se convierte en clamor multitudinario. Hablan las cataratas, y nos cuentan de como el ser humano es un ser ínfimo frente a su brutal fuerza y quizás irrefenable si seguimos con nuestra política de devastación y falso respeto por nuestro medio ambiente….

El helicóptero sobrevuela a diferentes alturas por lo que podemos disfrutar desde una vista general a varios kilómetros hasta sobrevolar por encima de los mayores saltos que conforman las Cataratas.

El vuelo es segurísimo (confieso que jamás había volado en helicóptero) y la empresa que lo realiza cuenta con todos los permisos y requisitos legales además de una flota muy nueva de aparatos. Unos cuantos giros y lágrimas de emoción más tarde, regresamos al punto de partida donde te espera el taxi que has contratado y te lleva a la entrada del PARQUE NACIONAL DO IGUAÇU

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Existe una entrada especial para personas con discapacidad para acceder más cómodamente sin atravesar los marrrrditos (perdón quiero decir malditos) tornos.
Un autobús de dos pisos te recoje para llevarte a lo largo de diferentes paradas en el parque, bajándote donde mejor te parezca y según lo que quieras rodar o caminar. ¡Ah! el autobús está adaptado siiiiii, siiiiiiiii, accedes al piso de abajo, a nivel con la parada, allí te puedes anclar para más seguridad yyyyy, cuando llegas al final del recorrido (cosa que recomiendo) un amable guía te está esperando para hacerte el recorrido por las cataratas del lado brasileño.

La primera toma de contacto con el “bicharraco” (osease, las cataratas) es la foto que hay un poco más arriba y que está solita. Con esa visión te meten al ascensor panorámico para llevarte al nivel inferior de las cataratas y alli, por un sistema de rampas en caracol, con una pendiente muy muy razonable, vas teniendo diferentes visiones de una pequeña parte de las Cataratas de Iguazú. En este punto recomiendo impermeables, chubasqueros o bolsas de basura XXL, para todos y todas, en general y para aquell@s que, como yo llevan bitutores en las piernas y corren el riesgo de “oxidarse”.

Una vez abajo, te encuentras en pleno “jolgorio cataratero”, es como si miles de “peques” se tiraran en bomba a tu alrededor, el agua fresquita en una “primaveral tarde” a casi 40 grados, es algo que se agradece enormemente, no es difícil disfrutar de multitud de arcoiris.

Existen multitud de miradores a lo largo del sistema de rampas y pasarelas que te ponen enmedio mismo de la borágine de remolinos, infernal corriente y saltos de agua.

Deciros que el guía, Brasileño y amabilísimo, no se separó de nosotros en ningún momento y fue él quien hizo de porteador con la silla de ruedas e incluso nos hacía las fotos en los diferentes miradores, nos contó que había estado 15 días lloviendo fuertemente aguas arriba, por lo que teníamos la suerte de encontrar las cataras tres veces por encima del nivel normal, en las fotos se aprecia el agua roja de Iguazú y la impresionante fuerza con la que el agua salta al vacío a lo largo de 80 metros de caida.

Todo lo que se ve al otro lado desde Brasil es Argentina, osea las dos terceras partes de los 2,5 kilómetros de diámetro que tienen las 275 cataratas de Iguazú.

Por recomendación del guía, la vuelta no la hicimos en el magnífico ascensor panorámico sino que fuimos subiendo por las caracoleada rampa disfrutando cada vez con mayór perspectiva de las cataratas, de la naturaleza, de la selva…. De Iguazú. No apareció Robert De Niro, porque se lo cargaron en la misión, pero si me obligan a elegir una muerte, hacerlo aquí no es lo peor que te puede ocurrir.

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A la vuelta el conductor del remis, nos paró en el puente internacional justo en el punto que Brasil y Argentina se abrazan, ahí, en la confluencia de dos paises, pude sacar esta instantánea en el atardecer de Iguazú, en la tranquilidad de un río que pocos metros más arriba ha desatado todo su poder y que, cansado y en un generoso acto une sus aguas al Río Paraná en lo que se llama “Las tres fronteras” (Paraguay, Brasil y Argentina).

Dicen que desde Brasil se “VEN” las cataratas de Iguazú, y que desde Argentina, se sienten, y os puedo asegurar, que es una verdad absoluta, probablemente la única que estoy dispuesto a reconocer.

Ya en el PARQUE NACIONAL DE IGUAZU, en Argentina, subes al Tren Ecológico, que te lleva a lo largo de la selva siguiendo el curso del Río Iguazú. Adaptado para acceder con silla de ruedas en un vagón con más espacio, está decorado con bancos de madera y va abierto en los laterales para vivir y sentir los 7 kms que recorre hasta llegar al sistema de pasarelas por las que disfrutarás de la mayor expresión de fuerza desvocada que jamás te hayas podido imaginar.

Antes, para aquellos que usamos silla de ruedas, nos ofrecen, gratis, transferirnos a una silla que, aunque no es autoportable, esta hecha de un material que no le afecta el agua y la mojadina que nos espera.

Por una pasarela perfectamente adaptada y con la silla prestada por la organización del Parque, accedemos sobre las aguas de un inquieto Río Iguazú con un retumbar de fondo, que nos hace presajiar que algo grande está a punto de pasarnos………

No tardamos en descubrir la que denominan “Garganta del Diablo“, la Catarata de mayor caudal y que produce nubes de agua pulverizada que suben desde lo más profundo para

explotar frente a los mortales que intentamos escrutar el final de un abismo invisible. La explosión, más una caricia del “Dios Iguazú” que un cachete por violar su intimidad, se produce cada pocos minutos. La fuerza se puede observar en las fotos contiguas. Un guía también nos acompañará de refuerzo por si tiene que ayudarnos. Este guía me contaba que en 3 ocasiones la fuerza de las aguas ha roto las pasarelas de acceso, sin llevarse a nadie en un aviso incruento de la fuerza que puede desatar.También me comentó que todos los años intenta suicidarse alguien y que han muerto por esta razón varias personas.

Cuando salimos de la Garganta del Diablo, podemos devolver la silla que nos han prestado y volver a la nuestra porque las mojadinas a las que nos someteran estas simpáticas aguas no pasarán de “chirimiris” perfectamente soportables por nuestras sufridas cabalgaduras.

Paseando iremos viendo diferentes perspectivas de los distintos saltos, con nombres y apellidos que no voy a reproducir aqui, (un poco de piedad que son 275 saltos)

Si queremos, con un cochecito de Golf, nos llevarán a un máximo de dos personas y una silla de ruedas hasta un nivel inferior en altura para evitarnos una larga caminata o rodada viniendo más tarde a recojernos….. SI SE ACUERDAN, así que ojito, que con lo que me dejé en llamadas al móvil del guía para que nos vinieran a recojer me podría haber comprado una flota entera de cochecitos de esos…, bueno en serio, es un servicio que nos viene muy bien y mejor todavía a quien hace de porteador o porteadora nuestro.

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Hay una fauna variadísima pero aquí dejo unas instantáneas de lo que podemos ver sin desviarnos de los caminos marcados, El Tucán, entre las aves, el Lagarto Overo, entre los reptiles.

El Coatí, entre los pequeños mamíferos y…….
El Mono Caí entre los mamíferos primates.
En este punto debero indicaros que él coatí puede corretear entre tus piernas o puede subirse a una mesa y merendarse el bocata que te ibas a marcar…. peeeeeeeero ni son perritos ni son peluches, si los tocais lo más probable es que os muerdan y pueden ser portadores de la rabia, lo mismo vale para el Lagarto Overo, que corretea junto a la gente aunque con más timidez y prevención.. pero no es una largartija, y, sobre todo… no es un zoo, es un entorno natural en el que tenemos el lujo de ver y disfrutar unas especies en su habitat, oseaaaa que somos molestos huespedessssss en su casitaaaaaaa. ¡Ah!, no dejar restos por alli tirados, que los bichillos se comen todo.
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Hay una zona de ocio y restauración en la que podemos comer con primero, segundo… bla bla bla, o bocatear o disfrutar de un plato combinado por un precio económico.
Puerto Iguazú, el pueblecito, no tiene nada de particular pero puedes perderte por sus calles sin asfaltar y hacer derrapar y bachear a la sillita de ruedas, que a estas alturas y tras 15 días, está para poquitos trotes….

Eso sí, no os perdais, por curioso y pintoresco, el Hito de las Tres Fronteras en Puerto Iguazú, posicionados mirando al agua, y estando en Argentina, tenemos frente a nosotros Brasil y a la otra orilla, a nuestra izquierda, Paraguay, ¿a que es “guay”?.
Además en este punto confluyen las aguas de los Ríos Paraná e Iguazú que, conjuntamente irán al Río de la Plata.

Como siempre mi recomendación gastronómica. En Puerto Iguazú, me inclino por El Restaurante Mediterráneo, dos escaloncitos muy livianos nos adentran en una de las mejores cocinas argentinas, magnífica carne y pescados, acompañados por un buen vino de Mendoza, por unos 35 doláres por persona.
Queda tiempo para un relajante baño en el
Hotel Esturión, que pasamos a conocer.

Esta en mitad de un inmenso bosque junto al Hito Tres Fronteras.
El acceso a la piscina es sin barreras pero recordad que comenté que tiene bastantes escalones por diferentes sitios.

Las vistas desde la enorme terraza de la megahabitación adaptada son de ensueño, te transportas al centro de la selva Guaraní. Se trata de un 4 estrellas, pero insisto si no os desenvolveis bien por las escaleras, elegid otro hotel.
Unas bromas en el aeropuerto a mi costa, y tras casi 12 horas de vuelo, finalizó la aventura y el viaje de mi vida. Las lágrimas que derramé cuando el avión despegaba de Buenos Aires, se derraman ahora por finalizar este post.
Aprovecharé para dar una serie de agradecimientos: En primer lugar a Eva, mi pareja y mi mejor amiga, a continuación a Feli, nuestra amiga de la agencia Todo Viajes, que nos ayudó muchísimo a resolver los problemas que tuvimos con la silla de ruedas y quien consiguió que la mayorista que tiene nombre de tabaco light y de premio internacional,me indemnizara a cambio de no hablar de ellos nunca más (cosa que,como veis, cumplo), a Natalia y “Edu”, la guía y el chofer en Ushuaia, a “Sotito” el chofer en El Calafate, a Rita, Gus y Chiquito, la guía y conductores del bus en Península Valdes, y por ultimo a todo el magnífico grupo que formamos allá: Nohemí y Belén, Juan y Alicia, Mario y Lola y Fernando y Rosi, sin todos ellos mi sueño hubiera sido una pesadilla.
Gracias a todos por empujarme, y por enseñarme que lo más importante de un viaje es lo que aprendes y lo que conoces.
Gracias a Nohemí,Belén, Fernando,Rosi y Juan y Alicia por permitir usar algunas de sus fotos para enriquecer este blog.
Gracias a tod@s por leerme.

3 comments

  1. Carmen Donato dice:

    He visto tus viajes internacionales y noto que no has hecho alguno a México. Déjame que te cuente, es un país hermoso, lleno de colores, olores y sabores; tiene destinos turísticos para todos los gustos, desde playa hasta bosque, desierto, montaña. Un destino diferente es el recorrido a las Barrancas del Cobre, en el Estado de Chihuahua que se hace a través del tren Chepe. Te dejo un link para que te des una idea de lo que te hablo y te animes a visitarnos! https://www.facebook.com/ChepeOficial

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