Dunas de Chegaga en silla de ruedas

sahara accesible3

Tras una noche ventosa, con algún trueno y unas gotas de lluvia, partimos en la que fué una de las caminatas más largas y agotadoras de esta experiencia en el desafío en el Sahara con Yokmok Aventuras pero, a la vez, de mayor belleza y que finaliza en las Dunas de Chegaga.

La caminata comienza entre cañones y por terreno pedregoso, las gargantas son profundas y llegan a estrecharse, provocando una sombra que se agradece y supone una protección del fuerte viento que se convierte en un integrante más del equipo.

viajeros recorriendo uno de los cañones del sahara

Superamos un tramo difícil para subir el collado de Abbes donde los dromedarios llegan a resbalarse y yo tengo que entregarme fuerte para sujetarme. El tramo tan complicado como bello, nos permite ver la llanura y los cañones que dejamos atrás.

Ya por terreno llano y pedregoso nos encontramos a los primeros seres humanos desde que abandonamos Marrakech, se trata de una familia (la madre y dos hijos) perteneciente a un poblado nómada, que están cuidando el ganado de cabras al tiempo que fabrican pulseras artesanales, hacemos nuestras compras ¡en pleno desierto!.

grupo de viajeros y familia nómada en desierto de piedra del sahara

Comenzamos a pisar por una zona de transición entre el desierto de piedra y el de arena, como todo en el Sahara es una zona inmensa donde, entre la arena que levanta el viento, apenas podemos ver en la lejanía las primeras dunas…

Los porteadores, Hammet, Mohamet y Lassef descargan los camellos para liberarlos un rato y montan una jaima en la que comer porque el fuerte viento no permite hacerlo en el exterior, mientras, como siempre, nos regalan un exquisito te alrededor del cual hacemos nuestros comentarios de la jornada y disfrutamos de la belleza, inmensidad y fuerza del Sahara.

Cada vez vamos viendo más arena y menos piedras y nos adentramos en un paisaje alucinante con arena y una vegetación que parece esté muerta pero se encuentra llena de frutos que, nos dicen, no son comestibles. Entre pequeñas dunas de arena fina, la más pura del mundo, y matas de una vegetación extraña para mis ojos, los porteadores y los dromedarios se van haciendo hueco mientras Hassan (nuestro guía marroquí), Lassef (el cocinero) y Bea caminan con decisión por diferentes caminos que, parecen llegar al mismo lugar (a dunas y más dunas). Fran y, sobretodo Eva acusan el cansancio por la larga caminata.

vegetación desértica

Rodeados de dunas, algo de vegetación, arena revuelta por la fortísima tormenta que estamos padeciendo, no logro entender como pueden orientarse por un camino que no está marcado, que no existen pisadas previas y que la propia arena no deja ver el sol, ese especial sentido de la orientación que nunca nos llegaron a contar y que me hace admirar a esta gente, pobladores y conquistadores de desierto, supervivientes en grado extremo y acostumbrados a caminatas que les hace llegar al final de cada jornada como si acabaran de empezar.

Estos y otros pensamientos son los que me revolotean la cabeza desde esa altura privilegiada que supone ir sobre el dromedario. Entre dunas llenas de belleza y un mar interminable de estas formaciones, bajamos por una de ellas hasta llegar a un pequeño valle rodeado de dunas de 30 o 40 metros de altura. Es el lugar elegido para montar el primer campamento en el desierto de arena.

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Estamos en las dunas, si, en LAS DUNAS, son las de Chegaga, nuestro principal reto ¡y lo habíamos conseguido!

¡¡¡#desafioasalto con Yokmok conseguido!!!

9 comments

  1. bleid dice:

    Muy guapo lo que nos traes esta vez Miguel, realmente te lo pasastes en grande
    un abrazo

  2. Abi E dice:

    Hola Miguel, que reportaje mas bonito sobre las Dunas de Chegaga.
    Los atardeceres son vestiales.
    Un abrazo

    • Miguel Nonay dice:

      Abi los atardeceres y amaneceres en el desierto tienen magia, los reflejos y colores de la arena son impresionantes, un abrazo!!!

  3. Hola Miguel. Menudo paredón. Nada fácil moverse por un terreno así. Saludos

  4. Francisco dice:

    Felicidades Miguel! no conocía tu blog.
    Saludos!

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