Cinco puestas de sol con silla de ruedas que me emocionaron

navegando por la laguna de tortuguero en Costa Rica al atardecer

Las puestas de sol, como todo lo que es especial, son irrepetibles, mil veces podremos volver a cualquier lugar pero nunca volveremos a tener con nosotros aquel ocaso que nos enamoró. Hoy quiero compartir con todos cinco puestas de sol que me emocionaron. Cinco lugares hermosos, cinco momentos de gran belleza y cinco puestas de sol donde el día me regaló lo mejor de sí mismo. Por si esto fuera poco los disfruté sobre mi silla de ruedas.

No me atrevo a decir que son los mejores, pero si que son los que me han dejado una impronta muy especial. El orden es alfabético, así no me mojo numerándolos que ya he currado lo mío para elegir cinco de…. un montón que tengo a cual más bonito.

atardecer en el Canal Beagle

1.- Argentina: El Canal Beagle

Tuve el privilegio de disfrutar esta puesta de sol en la proa de un catamarán que surcaba las aguas de Ushuaia, allá por el fin del mundo como hicieran tantos exploradores y científicos como Charles Darwin, a bordo del Beagle. El se inspiró para escribir “El origen de las especies” yo me emocioné por tener la suerte de estar allí, de sentir las gotas heladas que se clavaban en mi cara unido al viento antártico que me mantenía despierto en este sueño para disfrutar del momento, de los colores y de un sueño cumplido.

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atardecer en Cabo San Agustín

2.- Cabo de San Agustín. Asturias

Asturias es para mí un paraíso, y no es publicidad y me siento, como dice su slogan, uno de los Guardianes del Paraíso. Es tan especial que he vuelto infinidad de veces. Como innumerables han sido las ocasiones que he estado en el Cabo y Faro de San Agustín en el ocaso del día y ninguna de esas puestas de sol ha sido igual. Esta que hoy comparto fue muy especial, por el día y por la compañía. Poder estar abrazado a mi chica, Eva, sobre mi silla de ruedas y ser testigo de la transformación del día en belleza pura, sin filtros. Un momento espiritual cercano al nirvana, mientras la brisa cantábrica acariciaba nuestros rostros hipnotizados por este momento tan hermoso.

———————Mar Muerto

 3.- El Mar Muerto. Jordania

Lo había visto en documentales y programas de viaje y siempre había soñado con flotar en las milagrosas aguas de un mar que se empeña en mantenerte a flote. A la paz de estas aguas se une ser testigos de como el sol se esconde por las colinas de Israel que se encuentran a poca distancia. Es uno de los lugares donde el final del día lo da todo para hacer felices a quienes tenemos el privilegio de contemplarlo. Es un momento romántico que se une a la melancolía de unos colores que se radicalizan para ser los protagonistas durante un momento fugaz y que se empeñan en que jamás se borre de nuestra memoria.

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 4.- Trogir. Croacia

Trogir forma parte de los Patrimonios de la Humanidad y creo que en buena parte se debe a sus atardeceres. Un buen rato antes, la ciudad se prepara para recibir los mejor de un día que, también aquí da lo mejor de si mismo. Lo tonos rojizos son al principio tímidos y compiten con el esplendor del exuberante mármol de las calles de Trogir, conforme avanza la tarde escondida en ese Caballo de Troya que es la belleza de Trogir, la puesta de sol va preparando su momento final, su momento de gloria que lo será también para los que tenemos la suerte de disfrutarlo. La intensidad de los colores resalta las siluetas de los puentes, embarcaciones y monumentos de uno de los lugares más hermosos de la Costa Dálmata y de Croacia, Trogir.

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5.- El Sahara. Marruecos

Erg significa en árabe “duna que se mueve”. El Sahara tiene dos momentos para mí especiales: el amanecer y la puesta de sol. En las dunas de Erg Chebbi en Merzouga, en un día del mes de Febrero de 2012, tras haber conseguido por primera vez en la historia que una persona con movilidad reducida subiera a lo alto de la duna y la bajara con su (mi) silla de ruedas, el día quiso finalizar su cometido con esta orgía de sensaciones. La arena del desierto descarada y exuberante absorbe la poca energía que le queda al sol, le roba su protagonismo para ser él, el Sr de los desiertos, El Sahara en su máxima expresión. Nadie más a nuestro alrededor, tan solo el sol despidiéndose, las dunas llenas de vida, de color, de belleza y nosotros como testigos infinitamente pequeñitos ante un espectáculo tan hermoso.

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He tenido la suerte de estar en cada uno de estos lugares tan hermosos, en el momento de mayor belleza y generosidad de todo el día, la puesta de sol. Han sido tan especiales que he vuelto de nuevo a la mayoría de ellos: Argentina, Asturias, Croacia y Marruecos.

Espero que disfrutéis y entendáis mi predilección por el momento de mayor generosidad del día, el instante en que se transforma en magia pura para hacer que jamás nos olvidemos de lo privilegiados que somos por poder vivirlos.

3 comments

  1. bbecares dice:

    Supongo que el cabo de San Agustín cuando nuestro precioso cielo asturiano no está nublado….. que no pasa siempre!!!!

    No conocía ese lugar, la próxima vez que pase una temporada en Asturias, tengo que ir!!!!!

    • Miguel Nonay dice:

      Hola!! gracias por tu comentario y bienvenido. Yo he tenido la suerte de encontrarlo siempre despejado, al menos en San Agustín. Pero es cierto que he encontrado niebla en los Lagos de Covadonga con un solazo abajo, y viceversa. Es el encanto de una tierra donde Montaña y mar están tan cerca que se les oye respirar. Espero te guste la próxima vez que vayas por allá. Un saludo. Miguel N.

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