En República Checa con silla de ruedas

En República Checa con silla de ruedas hemos recorrido lugares hermosos y accesibles disfrutando de gastronomía, historia o naturaleza gracias a su accesibilidad.

Nuestro viaje por República Checa nos ha llevado por lugares hermosos y accesibles con silla de ruedas descubriendo un país que emociona y dejándonos llevar por sensaciones, vivencias y experiencias inolvidables acompañado por mi chica, Eva y por mi silla de ruedas sin que las barreras arquitectónicas hayan sido un problema.

Como ha cambiado este país desde que lo visité por primera en 1990, si, en el siglo pasado, y apenas un año después de la Revolución de Terciopelo que de forma pacífica acabó con el régimen totalitario y se inició un proceso democrático ejemplar. Entonces caminaba con aparatos ortopédicos y muletas y, la verdad, la accesibilidad me preocupaba poco, aún así no tuve problemas para disfrutar de lugares hermosos que pude visitar de nuevo en 2007 cuando volví con Eva tras la promesa que le hice cruzando por primera vez el Puente de Carlos. En este segundo viaje me acompañó un pequeño scooter eléctrico que nos permitió recorrer lugares que ya conocía y descubrir otros de gran belleza.

Ahora hemos vuelto, 8 años después y, de nuevo, hemos descubierto lugares que desconocíamos y otros que ya conocíamos pero que hemos podido disfrutar mejor gracias a su accesibilidad.

Praga es para mi, sin duda, la ciudad más bonita de todas las que conozco, la hemos recorrido con nuestra silla de ruedas con los únicos problemas del adoquinado en algunas zonas. La ruta que hemos realizado la tenéis en el vídeo así que no seré reiterativo, pero si destacaré la emoción que sentí cuando pude subir por primera vez a lo más alto de la Torre del Reloj Astronómico, cuando me monté en el tranvía o cuando me saltaron las lágrimas escuchando un concierto en la Casa Municipal.

Nuestro viaje de descubrimiento continuó por los Balnearios de Karlovi Vary o Marianske Lazne, donde disfrutamos bebiendo sus aguas curativas y sumergiéndonos en un spa gracias a la silla hidraúlica para salir y entrar de la piscina.

La fábrica de Pilsen la disfrutamos como no os podéis imaginar. Rampas, ascensores, un autobús adaptado… permiten recorrer la fábrica y las antiguas bodegas hasta el punto de servirme mi propia cerveza y gozar como si no hubiera un mañana.

Kutná Hora es Patrimonio de la Humanidad y cuando veáis el vídeo entenderéis la razón. Con los adoquines como protagonistas que hicieron más divertida la visita, disfrutamos del Colegio de los Jesuitas, la Catedral, impresionante y hermosa, el centro histórico o la Corte Italiana, un rincón que enamora.

El viaje lo terminamos en Praga, una Praga mágica y nocturna, con una breve bruma que rodeaba de misterio sus calles gracias a las farolas de gas que hay por el centro. Nuestra última cena fue en el Grand Café Orient, el único café cubista del mundo y el colofón final fue un concierto en la Casa Municipal donde sonaron Las 4 Estaciones de Vivaldi y que nos hicieron soltar la lagrimita de emoción por las melodías y también porque era el final de un viaje inolvidable a un país que realiza un gran esfuerzo por hacerlo accesible con silla de ruedas, inclusivo y para todos.

El viaje a República Checa os lo recomendamos y ha sido comprobado por mi personalmente.

Gracias a todos los guías, entidades y organismos y empresas que nos han ayudado a realizar este viaje. Gracias a Visit Czech Republic por su implicación en un turismo inclusivo y para todos.

Gracias a todos, por acompañarnos en este viaje.

Más info sobre Praga con silla de ruedas en el viaje que realicé en 2007.

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